Carlos Duguech

Analista internacional

¿Por qué esa calificación del principal organismo internacional y en cuánto afectaría las expectativas de Argentina? Tiene una explicación racional en el derecho internacional aunque no siempre ello satisface los intereses de cada parte involucrada en un diferendo. Y, significativamente, en el de una extensión temporal que supera largamente los 80 años de la propia ONU; 193 años (digámoslo: casi dos siglos) desde que un 3 de enero de 1833 la corbeta HMS Clío, comandada por el capitán británico James Onslow, anclaba con intenciones abiertamente conquistadoras. Belicosas, en suma, cuando supo que no era una isla desierta. Ni un archipiélago sometido a los vientos poderosos e incansables en el sur atlántico ¡Qué va! Eran posesiones de nuestro país desde el 6 de noviembre de 1820 cuando tomó posesión efectiva –y soberana- en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata por el coronel David Jewet, marino estadounidense nacionalizado argentino. Lo hizo al comando de la fragata oficial Heroína llegando a izar, por vez primera en un acto rodeado de solemnidad, la bandera argentina en Puerto Soledad.

Más tarde, el 10 de junio de 1829, el gobierno de Buenos Aires nombró a Luis Vernet como primer Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas. Se constituyó en Puerto Soledad desde donde hacía cumplir la legislación argentina y a la vez controlaba la pesca. Alcanzó a lograr el asentamiento de unos 200 pobladores a la vez que controlaba y llegaba a detener las embarcaciones extranjeras por violaciones a las disposiciones sobre pesca. Esa fecha se conmemora como Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las islas Malvinas. La confrontación con el gobierno británico, nace hace exactamente el día 3 de enero de 1833. Desde entonces hasta ahora, las escuelas, la calle, y la cotidianidad de los argentinos se impregnó de un clamor sostenido de malvinización argentina.

El derecho internacional

Tan llevado y traído –y a los empujones, en ocasiones- con indiferencia y hasta con desprecio por algunos estados. Esos que están inmersos en gestiones bélicas con preocupante frecuencia. En el marco del derecho internacional la “cuestión Malvinas” alcanzó un estadio particular en Naciones Unidas. Ese que tiene, a nuestro criterio es en estos tiempos una mal disimulada vidriera, tal vez por aquello de resultar, aparentemente, “protegida” por un dios romano. Claro, no otro que un Jano elegido, esta vez con una de las caras al poder de fuego y la otra al derecho internacional.

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Finalmente, -¡era hora!- el asunto “Islas Malvinas-Falkland Islands” radica en Naciones Unidas, en el Comité Especial de Descolonización (C24) creado en 1961, como un “caso especial” (de descolonización) identificándolo como una “disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido”. Desde el comienzo era necesario consagrar que de los 17 lugares del mundo sometidos al arbitrio de ese “C24” de la ONU, lo de Malvinas no debía ser considerado como un “sitio poblado con perspectivas de acceder a la condición de “territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio” (Carta de ONU) ¡Claro que no! Ello conllevaría el riesgo de que prevalezca esa condición y no aquella que, con fuerza, venía insistiendo nuestro país: descolonización, sí, para reintegrarse a la soberanía originaria argentina.

Comité Especial de Descolonización o C-24. El C-24 fue creado en 1961 por la Asamblea General como órgano subsidiario dedicado a cuestiones relativas a la descolonización, con arreglo a la Resolución 1654 (XVI) de la Asamblea General de la ONU, del 27 de noviembre de 1961. El mandato del C-24 consiste en: A) Examinar la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales de la Asamblea, de 14 de diciembre de 1960, en lo sucesivo “la Declaración”), y B) Formular sugerencias y recomendaciones sobre los progresos y el alcance de la aplicación de la Declaración. El C-24 revisa anualmente la lista de los (TNA) a los que se aplica la Declaración. También se encarga de escuchar las declaraciones de sus representantes durante sus períodos de sesiones anuales y de enviar visitadores a dichos territorios así como de celebrar anualmente seminarios regionales.

El “C-24”

El Comité Especial de Descolonización (C-24) de la ONU cuenta actualmente con 29 miembros, aunque mantiene su nombre histórico. Está integrado por representantes de distintos países, entre ellos, Irán, un país declarado “enemigo” por el presidente Milei en ocasión de una conferencia que dio en Nueva York en la sede de la universidad Yeshiva. Allí, donde ese engolosinó exclamando “Vamos a ganar esta guerra” (contra Irán) a la vez que justificaba y valoraba el alineamiento con los EE.UU. e Israel. Es de esperar que el voto negativo, que se supone de Irán en este C24, no altere las expectativas de Argentina. Donde se reconoce oficialmente que existe un litigio de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, a quienes el C24 viene instando a negociar pacíficamente. Cada año emite un informe el C24. Ninguno fue a la Asamblea General a instancias de Argentina que nada pidió. Nada. Pasividad

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¿Y la C.I.J de la ONU? Un capítulo de esta “Serie” de Malvinas que el reclamo argentino ignoró, donde bien podría plantearse la cuestión de soberanía. En la Corte Internacional de Justicia (ONU). Y como es de suponer, si el Reino Unido se opone, bastará con que la ONU solicite una “opinión consultiva” a la CPI., lo que es de práctica. Eso beneficiaría a la Argentina. Porque aportaría todos los documentos probatorios y relacionaría los hechos desde 1820, soberanía argentina hasta la ocupación violenta por las fuerzas del Reino Unido en 1833. Porque eso de seguir con la negativa del R.U. a negociar, es consentir, con la cabeza gacha, que nunca el asunto “soberanía” estará en ninguna agenda. Dejar pasar el tiempo por parte de nuestro gobierno es consentir la fortaleza de nuestro oponente, De por vida. ¿Síndrome del derrotado en lides bélicas? Mejor deberá ser esforzarse en todo, menos en los recursos bélicos, en reconocimiento por los que dieron su vida por la patria en Malvinas.

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Palabras del Presidente, muy imprudentes, el 02-03-2025, en acto conmemorativo en CABA: “Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies. Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos a nosotros”.

Le dio valor a la “libre determinación” minimizando lo de la “soberanía”. Modificó públicamente la tradicional posición argentina Torpeza diplomática. Desconocimiento del derecho internacional. Patético.